Entre los variados edificios que la
circundan, encontramos un moderno centro hotelero, ubicado sobre otro primitivo levantado en 1927 por el arquitecto Francisco Javier Sanz. Le sigue la conocida como “Casa Goyo”, de 1920 y debida a Manuel de Cárdenas, el primer edificio de la ciudad que contó en aquel tiempo con ascensor.

    Este mismo arquitecto diseñó tres años más tarde el que se conoce como “Edificio Pallarés”, que en la actualidad ha sufrido una profunda remodelación para ser destinado a museo y centro cultural.

    Un amplio y vistoso inmueble de ladrillo rojo visto, que inicialmente acogió en sus salones el Casino de León, fue levantado en 1920 por Gustavo Fernández Balbuena, aunque ahora pertenece a una entidad bancaria. Su exterior se ve salpicado por llamativas conchas peregrinas, en clara alusión al Camino Compostelano.

 

 

 

 

Uno de éstos, Juan Homs y Botinás daría, por deformación de su apellido, el nombre con que el pueblo llano siempre le ha conocido: “Botines”.

De inspiración medieval, exteriormente es de piedra caliza traída de la montaña leonesa y en la parte central de su fachada destaca un llamativo San Jorge, de pie, matando al dragón, cuando lo habitual es representarlo a la jineta. También es sede de una entidad bancaria muy ligada a la vida local.

Podemos sentarnos a admirar tanta belleza en un banco cercano, aunque uno de sus extremos se halla permanentemente ocupado por un destacado señor ataviado con sombrero. ¡Es Gaudí!, exclamaremos. Y así es, pues el escultor José Luis Fernández nos dejó esta peculiar obra en bronce del admirado arquitecto, sentado y trazando los planos del futuro edificio, instalada aquí desde el año 1998 en que se inauguraron las obras de remodelación de este entorno. 

 

 

      

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León, un viaje maravilloso

Recorrido por la ciudad de León 

                  por     Armando G. Colino

 

¡Hola! Ya que movido por la curiosidad has hecho “click” con el ratón de tu ordenador, te invito a un pequeño recorrido por la ciudad de León que a buen seguro llamará tu atención y espero se convierta en realidad, visitándonos.

Aquí tienes una pequeña parte de esta “ciudad virtual” que es León, pero puedo asegurarte que en vivo y en directo te vas a llevar una gran sorpresa. Por ello te animo a visitar una ciudad caracterizada por la sencillez de sus gentes y la incomparable belleza de sus monumentos.

         Si ya nos conoces ¡enhorabuena!, porque esta visita te traerá buenos recuerdos y de verdad espero que te animes a visitarnos una vez más. Si eres primerizo te prometo que no te defraudará, porque la ciudad sigue en constante remodelación de sus edificios y calles, sin perder su personalidad y logrando una mayor calidad de vida para sus residentes que se traduce en una cordial acogida a cuantos nos visitan.

    El centro de la ciudad moderna es la plaza de Santo Domingo, caracterizada desde 1963 por la fuente circular que constituye su mejor seña de identidad. Debe su nombre al Monasterio de Dominicos de la Orden de Santo Domingo de Guzmán, derribado hacia 1926 para abrir la que hoy se conoce como Gran Vía de San Marcos.

 

 

 

 

Diferenciada del resto de edificios está la iglesia de  San Marcelo, patrono de la ciudad y dedicada al centurión romano decapitado en Tánger en el año 298 por abrazar la fe cristiana. La iglesia actual es del siglo XVI y en ella se guardan las reliquias del santo, representado a su vez en el altar mayor por una gran imagen obra de Gregorio Fernández. 

Muy cerca, podemos admirar un hermoso edificio de viviendas conocido como “Casa Roldán”, levantado en 1922 por el arquitecto Federico Ugalde.

Antes de dejar la plaza de Santo Domingo daremos un último vistazo a la distinguida  “Casa Ciriaco”, levantada por Manuel de Cárdenas en 1912 y que sirve de marco a la popular avenida de Ordoño II, a la que nos referiremos a la conclusión de nuestra visita. Entre el edificio de ladrillo rojo y el templo de San Marcelo, nos dirigiremos a la plaza bautizada con el nombre de este último.

Lo primero que nos llama la atención es un encantador “castillo de hadas”. Perdón, quise decir un hermoso edificio que en los últimos años del siglo XIX levantó el prodigioso Antonio Gaudí por encargo de unos empresarios catalanes de tejidos. 

 

 

Desde aquí se divisa cercana la torre de la Basílica de San Isidoro, a la que nos dirigiremos posteriormente. Ahora tendremos ante nosotros el conocido Palacio de los Guzmanes, actual sede de la Diputación Provincial, y que levantara el arquitecto Gil de Hontañón a petición de don Juan Quiñones y Guzmán en 1559. De forma trapezoidal y fachada en piedra de sillería, posee un delicioso patio columnado en su interior.  

Por su lateral, y en suave pendiente, transcurre la popular Calle Ancha por la que nos encaminaremos, no sin antes dar un repaso al resto de la plaza. 

      Una fuente de finales del siglo XVIII, adornada en su parte central con un escudo que lleva el nombre de la ciudad, nos remite en sus originales entradas a otro tiempo en que su finalidad era la de saciar la sed de la ciudadanía.