Es imprescindible visitar su museo, por las innumerables piezas que en él se exhiben.

   En el exterior de esta adoquinada plaza, nos encontramos una vez más con una gran fontana. Podemos observar en ella un león que sostiene una columna soberana, adornada con el escudo de la ciudad y que lleva la inscripción: “LEG VII GEM”. Se la conoce como la “Fuente de la legión”, atribuida como casi todas en la ciudad a Isidro Cruela, en 1787.

   Es un homenaje, como también lo es la prominente columna que en 1968 se levantó en el otro extremo de la plaza, a la romana Legión VII Gémina, a quien siempre se atribuyó la fundación de la ciudad de León si bien, los últimos estudios indican que pudo deberse a la Legio VI.

Rematan la plaza la conocida casona del vizconde de Quintanilla, de dos plantas y amplia balconada, sobre la que campea su escudo familiar y enfrente, un edificio de evidente carácter religioso que acoge las populares “Siervas de Jesús”, llegadas a nuestra ciudad desde un lejano 1880. Finalizamos  con la escultura que en 1999 hiciera José Luis Fernández en homenaje a las “Cabezadas”, celebradas el último domingo del mes de abril y mediante el cual la Corporación Municipal, en traje de gala, y el Cabildo Isidoriano se saludan con respectivas inclinaciones de cabeza, entregando el alcalde un cirio de “arroba bien cumplida” al abad isidoriano.

 

 

 

   Con el devenir de los tiempos el edificio se convertiría en Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, Escuela de Veterinaria hasta 1857 y luego, permanecería abandonado por espacio de casi treinta años en un estado que llevó al Ayuntamiento a plantearse su derribo.

    Tomado a finales del siglo XIX en usufructo por el Ministerio de la Guerra, será utilizado como prisión y campo de concentración para muchos republicanos leoneses. Después de una amplia remodelación, en junio de 1965 se abriría como lujoso Hostal, llegando así hasta nuestros días.  

   En el extremo oriental de su fachada se halla la iglesia de San Marcos, distinguida por su gran entrada con arco de medio punto, profusamente decorada con veneras y conchas santiaguistas. Desde 1869 alberga en su interior parte del Museo de León. Unida a la iglesia está la llamada “Casa de Peregrinos”, que después de múltiples vicisitudes es sede del Procurador del Común de Castilla y León.

 

 

   Partiendo de San Marcos, entre la margen del río y los esbeltos miradores de modernas casas, nos acercaremos hasta la fuente de Guzmán el Bueno. Este ajardinado y arbolado paseo lleva por nombre el de Condesa de Sagasta, en homenaje a doña Esperanza Mateo Sagasta y Vidal, la que fuera esposa del leonés don Fernando Merino e hija de don Práxedes Mateo Sagasta. Hacia su conclusión, un vistoso grupo escultórico, en bronce, recuerda al entrañable "maestro" Odón Alonso.
 
La Glorieta, distinguida por su monumental fuente, está dedicada a la memoria de don Alonso Pérez de Guzmán, nacido en León en el siglo XIII y llamado “El Bueno”, por su abnegada, valiente y brava defensa del sitio de Tarifa, que prefirió entregar antes el puñal con el que dar muerte a su propio hijo en poder de las tropas enemigas, que rendir la plaza que le había confiado el rey Sancho IV. 

   La escultura, elevada en amplio pedestal, se debe a Aniceto Marinas, mientras que la base es de Gabriel Abreu. A pesar de estar instalada en 1898, la primera estatua que tuvo esta ciudad no sería inaugurada oficialmente hasta el 15 de julio de 1900, después de pasar por múltiples vicisitudes y de permanecer tapada con un saco.  Además del moderno puente que cruza el Bernesga, allí se inicia otro ajardinado paseo que lleva el sugestivo nombre de “Papalaguinda”.

 

 

León, un viaje maravilloso

Recorrido por la ciudad de León   página 4

              por     Armando G. Colino

 

        Una de las joyas más ilustres de la ciudad es la Real Basílica de San Isidoro, título recibido en 1941. Está datada en 1063, cuando se terminó la primitiva iglesia y San Alvito trajo las reliquias del santo titular desde Sevilla para que descansaran aquí. Destacan sus puertas del Perdón y del Cordero, con señaladas esculturas románicas, aunque lo más llamativo está en su interior donde acoge el afamado Panteón de los Reyes, rodeado de excelentes pinturas murales sobre la vida y pasión de Cristo, que acoge los restos de veintitrés personajes regios de los muchos que ha tenido esta “Corte de Reyes”.

    

 

Desde la Basílica de San Isidoro y por sus calles aledañas, o a través de la que lleva el nombre de Renueva o “rúa nueva” que seguían los peregrinos compostelanos, nos acercaremos al antiguo hospital jacobita.

San Marcos constituye una de las obras más sobresalientes del Renacimiento hispano, construido hacia 1531 y consagrado diez años más tarde. Su plateresca fachada se ve enmarcada por una destacada torre hacia el lado del río y la iglesia, en el extremo contrario. Fue hospital de peregrinos, transformado posteriormente en Casa Matriz de la Orden, hasta que el rey Fernando el Católico ordenó su conversión en convento. 

Entre sus venerables y fríos muros del lado del río estuvo encarcelado don Francisco de Quevedo, Caballero que fuera del Hábito de Santiago, para cumplir condena real en 1641 por espacio de año y medio. 

 

Desde allí podemos admirar el actual y modernista polígono “Eras de Renueva”, en donde se ubica el Auditorio Ciudad de León, inaugurado oficialmente en octubre de 2002 por el Príncipe don Felipe de Borbón. Cercano está el edificio de usos múltiples que alberga la Delegación Territorial de la Junta de Castilla y León, y casi enfrente una vanguardista gasolinera obra del arquitecto Norman Foster. Luego el Edificio Europa con su acristalada pared, “que se funde con el color azul del cielo de León”. 

Más allá, entre modernas y vistosas construcciones de viviendas, está el espléndido Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, el Ente Regional de la Energía, y así un largo etcétera. 

Regresamos a la plaza de San Marcos, arreglada en el verano de 1999 con un amplio espacio libre en el que se sitúa 16 originales fuentes ornamentales a ras de suelo, además del tradicional crucero que sustituye al que siempre existió en este lugar, del que ya se tiene constancia desde el siglo XV. Indica el camino a seguir por los peregrinos, salvando el río Bernesga que atraviesa la ciudad, por el viejo puente inaugurado hacia 1608. 

 

 

Aquí concluye como dije al principio, esta “visita virtual” por la ciudad de León. Y aquí finaliza también esta avenida principal que comenté cuando iniciábamos este recorrido, que se conoce como Ordoño II. Si tú que nos visitas o vas a visitarnos, quieres dejar algunos euros en esta ciudad, te recomiendo inspeccionar las diferentes arterias que parten a ambos lados de esta última, con una colección de acreditados y reconocidos comercios que harán las delicias del alma femenina.

¡Ah!, recuerda que no has visto todo. Que también tenemos las iglesias de Santa Ana y San Francisco, la fuente de Neptuno, la cerca medieval, el palacio del Conde Luna, la iglesia de Santa Marina la Real, el monumento a la Inmaculada Concepción, la renovada y ahora cubierta Plaza de Toros, y un largo etcétera, etcétera, además, de una moderna Universidad con más de veinticinco años a sus espaldas y 15.000 alumnos que, procedentes de todo el país, llenan sus aulas

Y, si después de todo este recorrido te has quedado dudando del encanto de la ciudad, te vamos a remitir nuevamente a “El Bueno” de don Alonso Pérez de Guzmán, quien con su brazo derecho extendido y gesto imperioso, parece indicar el camino de salida: “Si no te gusta León, ahí tienes la estación”.

                                         

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entucity.com  agradece a  Armando G. Colino  la detallada descripción de ésta  visita virtual por la ciudad de León

 

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